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Jueves, 14 de diciembre de 2006
Durante la enfermedad y después de la muerte del dictador chileno Augusto Pinochet, sus seguidores, lo recordaron como el hombre que salvó a Chile del comunismo. Esta afirmación apocalíptica, no es exclusiva de los chilenos. A lo largo de la historia de la humanidad, hay infinidad de ejemplos, de pensamientos religiosos fundamentalistas, que aprueban conductas delictivas como las de Pinochet.
Jesús dijo: “Yo soy el camino, la verdad y la vida” y en ningún momento habló de muerte. Todo lo contrario, para sus seguidores se sabe que El, siendo Dios venció la muerte.
En el Evangelio de Mateo, capítulo 9,9-13 dice:“estando a la mesa, vinieron muchos publicanos y pecadores y se sentaron también con Jesús y sus discípulos. Los fariseos, al ver esto, empezaron a decir a sus discípulos:
—¿Por qué vuestro maestro come con publicanos y pecadores?
Pero él lo oyó y dijo:
—No tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos. Id y aprended qué sentido tiene: Misericordia quiero y no sacrificio; porque no he venido a llamar a los justos sino a los pecadores.”
Que se entendió por Misericordia?
Nos cuenta el Evangelio de San Marcos (Mc. 7, 1-8.14-15.21-23) que en una ocasión los discípulos no cumplieron las normas de purificación de manos y recipientes, según se exigía de acuerdo a estos anexos y legalismos. Y, ante el reclamo de unos escribas y fariseos, el Señor les respondió bien fuerte: “¡Qué bien profetizó de ustedes Isaías! ¡hipócritas! cuando escribió: Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de Mí ... Ustedes dejan de un lado el mandamiento de Dios para aferrarse a las tradiciones de los hombres”.
¿Donde está el corazón de los que matan y de quienes apoyan estas muertes?
El liblo del Levítico 19:18 dice: No te vengarás, ni guardarás rencor a los hijos de tu pueblo, sino amarás a tu prójimo como a ti mismo.
Si esto es solo una minúscula parte de lo que Dios quiere de su pueblo en la tierra.
¿Por qué justificar y glorificar a los que mataron a los que pensaban distinto?
¿ Por qué las altas autoridades de la Iglesia acompañaron a Pinochet y a tantos militares asesinos y no estuvieron al lado de aquellos que fueron víctimas del terrorismo de estado que azotó Latinoamérica durante varios años?.
El Evangelio de Juan 10,10 Jesús dice: “Yo he venido para que tengan vida y vida en abundancia”.
Quizás será tiempo de volver a leer las fuentes y entender que nadie tiene el poder de juzgar, y de regalar o quitar vida. Solo Dios.
Para los cristianos todos somos hermanos, sea cual fuere su credo o su ideal. Será tiempo de tomar conciencia, para los que de verdad creen en Dios y en el mensaje de Jesús, que los comunistas también son hijos de Dios.
Por: fabian paez | General | Comentarios (0) | Referencias (0)