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Sábado, 30 de septiembre de 2006
La ley para acceder libremente a la información pública o sea a saber que hacen nuestros representantes con nuestros dineros entre otras cosas, es un viejo anhelo, de un gran sector de la población que reclama transparencia en la clase política.
Este texto que transcribo lo mando por e-mail, el legislador tucumano Rodolfo Danesi.
Tener derecho a acceder a información pública significa tener derecho a pedir cualquier tipo de información que se encuentre en poder del gobierno, ya que constitucionalmente nuestro gobierno está obligado a brindarla.
Recientemente se celebró el Día Mundial del Acceso a la Información Pública. El 28 de septiembre de 2002, distintas organizaciones dedicadas a promover el derecho de acceso a la información en todo el mundo se encontraron en Sofía, Bulgaria, y crearon una red de promotores y defensores de este derecho con el objeto de generar gobiernos más transparentes y ciudadanía más informada.
En Tucumán, el Bloque Legislativo de Ciudadanos Independientes presentó el proyecto de Ley de Acceso a la Información el 15 de diciembre de 2003 (Expediente 187PL03). Esa iniciativa despertó otras, como las propuestas de las legisladoras Beatriz Ávila y Marta Zurita (PJ). Pero ninguno de estos proyectos ha sido tratado hasta el momento.
Sin embargo, hoy más que nunca es necesario reactivar este tema y crear la conciencia cívica que haga posible su sanción, porque una Ley de Acceso a la Información habilita al ciudadano a inmiscuirse en el ámbito de lo público; contribuye a que las cosas del Estado sean más justas; se funda en el principio republicano de que los actos de gobiernos deben ser del dominio del pueblo, y porque no hay libertad de expresión si no hay libertad de información.
Si los miembros de la comunidad política no tenemos información veraz de la cosa pública ¿de qué opinaremos?, ¿en base a qué elegiremos?, ¿cómo participaremos?, y sobre todo, ¿cómo controlaremos?
Pero además, ¿cómo se combate a un poder inescrupuloso repartidor de bolsones? ¿Cómo se combate una idea ante la opinión pública, cuando existen millones destinados a la publicidad oficial? ¿Cómo se lucha contra un millonario PE que opera sobre los propios afiliados y representantes de la oposición, destruyéndolos y creando nuevos "partidos" funcionales? ¿Cómo se denuncia cuando quien juzga ha sido designado "a dedo" por el denunciado?
Todos los tucumanos somos víctimas diariamente de la falta de una Ley de Acceso a la Información. Es por esto que toneladas de polenta pueden pudrirse en un galpón en vez de llegar en tiempo y forma a quienes correspondía; por esto no podemos conocer el plan de seguridad que tiene el gobierno (si es que lo tiene); por esto desconocemos los tratamientos que se aplican a nuestros jóvenes en instituciones como el Roca; por eso desconocemos quién termina pagando los bolsones y remises durante un acto electoral y un presupuesto puede ser modificado a piaccere cuando el gobierno así lo considere conveniente.
Los ejemplos de las consecuencias nefastas que tiene la falta de una Ley de Acceso a la Información Pública son muchos, y afectan no sólo la labor de "los políticos", sino que ponen en riesgo a toda la comunidad y al sistema democrático en sí mismo.
Por: fabian paez | Asi piensan, asi escriben | Comentarios (0) | Referencias (0)