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Miércoles, 16 de agosto de 2006
Editorial del diario LA VOZ DEL INTERIOR de Cordoba, en relación con las expresiones del Gobernador De La Sota contra este matutino
En el transcurso de una conferencia de prensa en la que le consultaban sobre el conflicto docente, el gobernador de la provincia descargó ayer sus críticas contra La Voz del Interior.
No es la primera vez que José Manuel de la Sota discrepa con la línea editorial de este diario. Y es natural que así sea. Porque es inevitable que Gobierno y Prensa tengamos enfoques diferentes sobre lo que es la información y el debate ciudadano.
Para quien gobierna, información política suele ser equivalente a difusión de los actos de su gestión. Sin críticas, sin la menor sombra de sospecha.
Para quienes ejercemos el periodismo independiente, en cambio, informar sobre política es reflejar la posición de distintos sectores. Sin condicionamientos, con espíritu crítico y planteando las dudas que sean necesarias, en procura de mayor transparencia. Porque la información pública no es propiedad de quien gobierna sino de los ciudadanos, que son sus mandantes.
No obstante, si las discrepancias son entendibles, no lo son la intolerancia, la descalificación de un medio de comunicación y de sus redactores, el agravio gratuito a 102 años de trayectoria periodística.
En este siglo largo de existencia, el diario sufrió los avatares que vivió toda la sociedad argentina. Y con seguridad cometió errores o defendió posiciones que hoy, a la distancia, son difíciles de entender si no atendemos a las pasiones que durante décadas dividieron al país.
Pero es absurdo que cada vez que el gobernador se sienta presionado por las circunstancias –en este momento enfrenta fuertes condicionamientos financieros y reclamos de los empleados públicos, que paralizaron servicios básicos de salud y educación– reflote hechos ocurridos más de dos décadas atrás.
O que, como lo ha hecho en reiteradas ocasiones, llegue a desmentir a sus propios funcionarios en la búsqueda de desacreditar a este diario. O que retacee el acceso a la información del Estado, que por esencia es pública.
Es positivo que afloren las discrepancias en torno de asuntos de interés público. Pero éstas deben darse en un marco de libertad y respeto mutuo.
En cambio, el tenor de las expresiones vertidas ayer nos hace pensar que de las discrepancias, el gobernador ha pasado al terreno del agravio. Y, lamentablemente, no es la primera vez que lo hace. Córdoba, su tradición política y sus años de lucha por la libertad de pensamiento, no merecen esa afrenta.
Se dice que el agravio y la violencia son las únicas respuestas de quien se queda sin respuestas. Estamos convencidos de que el Gobierno de Córdoba aún tiene muchas respuestas para dar, y contribuir así al debate ciudadano.
Por nuestra parte, vamos a seguir ejerciendo la libertad de expresión sin cortapisas y sin amedrentarnos por las presiones y las descalificaciones que, cada vez con mayor frecuencia, se descargan desde el poder.
El gobernador dijo ayer que este diario no debería declararse independiente sino opositor. Desnudó así su concepción de lo que es la libertad de prensa y el derecho a ejercer la crítica a los actos de gobierno. Y, al mismo tiempo, su intolerancia frente a quienes se oponen al esquema hegemónico que busca desarrollar.
Oposición no es, a nuestro entender, un término de por sí peyorativo. Pero nos reivindicamos independientes porque rechazamos todo tipo de alineamiento con partidos políticos, corporaciones o grupos de presión y creemos en el pluralismo como herramienta básica para la expresión democrática. Y entendemos que es misión del periodismo plantear temas álgidos aunque al poder de turno le moleste.
Es también misión de los medios facilitar el debate cívico entre todos los sectores de la sociedad. Al hacerlo, la prensa recoge las demandas ciudadanas y establece una agenda que se retroalimenta en la interacción de todos los medios.
A quienes creemos en la prensa libre nos preocupa, en realidad, que ciertos dirigentes sólo acepten aquellas informaciones y comentarios que suenan a música en sus oídos y callen la expresión de miles de ciudadanos (independientes, radicales, socialistas, juecistas, conservadores... y peronistas) que no adscriben a la teoría del discurso único.
Porque en nuestro enfoque, la política no es el camino para llegar al poder sino el modo de intentar consensos sobre los problemas ciudadanos, para dar respuestas a la gente.
En ese camino de la búsqueda de consenso, debe saber el gobernador que La Voz del Interior seguirá trabajando de manera incansable.
Si, en cambio, prefiere elegirnos como adversarios, le sugerimos que atienda de manera prioritaria aquellos temas que, tras siete años de gestión, siguen motivando la preocupación de los cordobeses: salud, educación, justicia, seguridad y endeudamiento público.
Por: fabian paez | General | Comentarios (0) | Referencias (0)