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Lunes, 14 de agosto de 2006
*por Horacio Calderon
El 10 de agosto pasado y teniendo como principal escenario el gravísimo conflicto entre Israel y Líbano, el mundo despertó con la noticia de que la policía británica había logrado desbaratar una serie de ataques terroristas masivos y simultáneos, que iban a ser lanzados de manera sincronizada contra aviones en vuelo desde aeropuertos del Reino Unido a distintos destinos dentro de los Estados Unidos de Norteamérica.
La táctica a ser utilizada en esta oportunidad por los terroristas -tal vez perfeccionada pero no nueva, dados los intentos anteriores registrados- consistía en volar una cantidad indeterminada de aviones mediante la utilización de explosivos líquidos activados por atacantes suicidas mediante disparadores electrónicos o químicos cerca de puntos vitales de las aeronaves comerciales.
El anuncio del descubrimiento y neutralización de los ataques terroristas a ser desencadenados presumiblemente el próximo 16 o tal vez 22 de agosto -esta última fecha convertida al calendario musulmán encierra un enorme simbolismo para los musulmanes-, fue simultáneo a la detención en Inglaterra de un grupo de personas que según las autoridades de Scotland Yard estaban directamente involucradas en la serie de atentados. De haberse concretado dichos ataques según los planes previstos, hubieran podido costar la vida de miles de personas, igualando o superando el número de muertos y desaparecidos en EE.UU., como consecuencia de los atentados masivos del 11 de septiembre de 2001.
Si bien Al-Qaeda (Central) y otros grupos terroristas afiliados han utilizado con frecuencia los números 7, 9 y 11 -los cuáles encierran en sí un profundo contenido- para lanzar sus ataques, la fecha arriba sugerida del día 22 de agosto aparece como la más apropiada para dotar a una catástrofe semejante de una enorme carga simbólica, dado que coincide con uno de los aniversarios religiosos más importantes en la vida de Mahoma: la fiesta de Lailat al-Miraj, que significa “La Noche de la Ascensión”. Según la tradición islámica su profeta fue transportado durante un vuelo nocturno desde La Meca a Jerusalén, montado en un animal llamado Buraq, que significa rayo o blancura cegadora. Precisamente en el lugar del descenso de Mahoma fue levantada la llamada “Mezquita de la Roca”, situada en la ciudad de Jerusalén.
La conversión de fechas del 22 de agosto de 2006 -con una pequeña probabilidad de un día de error- concuerda con el 27 del mes musulmán de Rajab de 1427. Pasado ya el emblemático día 11 -no considerado por los investigadores británicos ni paquistaníes como la fecha exacta de ataque-, cabe especular que la tentativa podría coincidir con el aniversario de dicha fiesta sagrada, es decir dentro de ocho días.
De cualquier manera y dado que las autoridades británicas consideran que el riesgo de los atentados continúa vigente, y que organizaciones terroristas como las involucradas en el complot de las aerolíneas podrían tener un plan alternativo y células de ataque activas y sin detectar, el 22 de agosto próximo deberían extremarse nuevamente las medidas de seguridad en todos los vuelos internacionales. (*)
A partir de la difusión de los acontecimientos que tenían como centro a los aeropuertos británicos -que generaron un monumental colapso en los vuelos internacionales y una psicosis generalizada y fastidio en los pasajeros-, la guerra que estaba desarrollándose en el Líbano desapareció del foco de los casi todas las grandes cadenas noticiosas, al punto que fue una misión casi imposible obtener durante horas informaciones concretas sobre lo que estaba aconteciendo en el seno de la ONU y en los campos de batalla en el Líbano.
Sorpresa mundial, caos, estupor, dudas y teorías conspirativas de toda índole fueron los principales elementos en casi todas las mesas de análisis de los medios de comunicación.
La sombra del lugarteniente de Osama Bin Laden y segunda figura de importancia de la red Al-Qaeda, Dr. Ayman Al-Zahuahiri -cuya última y breve aparición mediática había sido poco tiempo atrás y con motivo de la guerra en el Líbano-, resulta de particular importancia para arriesgar un análisis y determinar el grado de compromiso y participación de ese movimiento terrorista en el complot abortado. El citado médico de origen egipcio, conocido como “Dr. Muerte”, suele en ciertos casos y con sus declaraciones ir delante en tiempo a hechos como el que acabaría de abortarse en el Reino Unido y Paquistán, al margen de que durante los últimos tiempo la ejecución de atentados ha estado a cargo de organizaciones afiliadas a Al-Qaeda y no de la que específicamente está liderada por Osama Bin Laden.
La idea de publicar el presente boletín no surgió para abordar lo públicamente conocido o lo que comúnmente se dice, sino analizar los antecedentes y propósitos de quienes habrían ideado y planificado la serie de ataques coordinados contra aviones en vuelo y, a partir de ello, trazar las líneas de lo que podría convertirse en una suerte de macabra competencia entre las dos principales ejes enfrentados del movimiento yihadista con alcance global:
La red Al-Qaeda de raíz islámica sunnita, con la constelación de grupos pertenecientes, afilados y adheridos a ella en diferentes anillos y niveles, a la que podrían sumarse posteriormente otras formaciones activas de esa rama en diferentes regiones.
El eje persa-libanés de raíz chiíta, cuyos principales actores a la fecha son el líder espiritual de Irán, ayatolá Ali Jamenei y el presidente de ese país, Mahmoud Ahmadinejad, acompañados por el jeque Hassan Nasrallah, comandante del movimiento terrorista Hizballah, quien se lleva hasta el momento la victoria en su guerra asimétrica contra el Estado de Israel, luego de haber conservado la iniciativa estratégica a lo largo de un mes de combates, como asimismo triunfado en los vitales campos político y diplomático, como asimismo psicológico ante la opinión pública internacional.
ANTECEDENTES DE UNA HISTORICA DIVISION
No resultaría comprensible la rivalidad existente entre ambos ejes mencionados, si dejaran de abordarse las raíces de esa grave y casi insalvable división en el seno del Islam, nacida poco tiempo después de la muerte de Mahoma en el siglo VII de la Era Cristiana, y que persiste hasta el presente.
Los sunnitas reivindican las décadas posteriores a la muerte de Mahoma y el reinado de los califas ortodoxos o “bien guiados” -los rashidun-, que fueron Abu Bakr, Omar, Uthman y Alí.
La Sunna es el conjunto de aforismos de Mahoma, fuente principal del derecho musulmán.
Los chiítas siguen la figura de Alí, yerno de Mahoma y último de los califas rashidun e intentan acercar su figura a la de su suegro y “profeta” para los musulmanes. Esta rama saca su nombre de la transformación fonética de Chiat Alí (“Seguidores de Alí”) que se enfrentará a una guerra civil de la que surge la escisión con la rama sunní del Islam, que perdurará hasta nuestros días.
Luego del asesinato de Alí en 661, su nieto Hussein tuvo un protagonismo esencial en la historia del chiísmo, siendo también venerado por los seguidores de esta rama del Islam, que tienen su zona más sagrada en Irak entre las ciudades de Kufa y Kerbala, visitadas hace años por quien escribe estas líneas.
No resulta ocioso destacar, a la luz de la situación en Irak y de la explosiva situación en este país, que los chiítas cuentan con el sesenta por ciento de la población, mientras que Irán es, a su vez, el único Estado chiíta del Islam.
El proyecto del Hizballah de constituir en el Líbano un Estado espejo similar al de Irán, arroja luz y una explicación irrefutable a las relaciones estratégicas entre ambos actores, en cuanto al origen, desarrollo y proyecciones del presente conflicto con el Estado de Israel.
Los esfuerzos de diversos pensadores y precursores del yihadismo moderno -tanto sunnitas como chiítas-, destinados a unificar y concentrar las bases populares de las distintas ramas y la miríada de sectas del Islam en torno a un liderazgo espiritual, político y militar exclusivo, han fracasado hasta el presente.
Incluso algunos intentos en esa dirección por parte del Dr. Ayman Al-Zahuahiri, tendientes a aplacar al asesinado líder del yihadismo sunnita en Irak, Abu Musab Al-Zarqawi -responsable de numerosos asesinatos masivos contra blancos chiítas-, arrojaron resultados negativos e incluso después de su muerte las matanzas entre miembros de ambas ramas del Islam han llevado a ese país al borde de la guerra civil.
Sunnitas y chiítas respetan como fuentes a la Sunna, a los hadices (hechos de Mahoma) y a las sentencias de las autoridades religiosas o fiqhs, que constituyen la jurisprudencia.
Las diferencias cultuales, litúrgicas y doctrinarias históricas entre ambas ramas del Islam, constituyen profundas grietas; tal vez un profundo e insalvable abismo que impide al Islam presentarse en un frente indivisible.
Los sunnitas carecen de un clero que esté formalmente establecido.
Los chiítas, por el contrario, cuentan sí con un clero integrado por un jerarquía piramidal -que es intermediaria entre el creyente y Dios (Alá)-, hecho que permite a los ayatolá y a los grados religiosos inferiores tener un formidable poder político y social, como se ha visto en el caso de Irán.
Para los sunnitas “Hay un solo Dios y Mahoma es su Profeta”, mientras que los chiítas dicen “Dios, Mahoma y Alí”.
Hasta aquí con los antecedentes básicos -ciertamente los hay más complejos- para comprender algunas de las raíces que conducen al mortal enfrentamiento actual entre sunnitas y chiítas en Irak y países como Paquistán y Afganistán.
LOS FRENTES MODERNOS Y ACTUALES
El Ayatolá Ruholá Jomeini (1902-1989), líder y guía supremo de la revolución islámica que tomó el poder en Irán en 1979, dio un enorme impulso al movimiento yihadista mundial. Numerosos pensadores sunnitas se inspiraron en sus métodos. Además, tanto los ideólogos de Al-Qaeda como muchos otros que le son afines (tal el caso del pensador sudanés Hassan Al Turabi), han buscado desde un principio superar las enormes barreras que separan a las principales ramas del Islam.
La enorme gravitación del fallecido líder religioso iraní, eclipsó a las organizaciones de la rama sunnita de toda participación en el yihadismo regional y global, hasta que después de la finalización de la guerra en Afganistán comienza el crecimiento vertiginoso y casi hegemónico de Al-Qaeda en el escenario global, bajo el liderazgo de Osama Bin Laden, que luego de una prolongada serie de acciones terroristas, culmina en los ataques de 2001 en EE.UU.
El movimiento sunnita extremista en expansión bajo el liderazgo de Al-Qaeda, logró eclipsar y desplazar así a Irán y a los sectores extremistas del chiísmo del impresionante protagonismo adquirido a partir de la Revolución iraní encabezada por el ayatolá Ruhollah Jomeini.
La organización de Osama Bin Laden -al igual que el Irán del ayatolá Jomeini, de Alí Jamenei y de Mahmoud Ahmadinejad- ha adoptado como principal arma terrorista el atacante suicida, frecuentemente utilizada en el marco de la guerra asimétrica que libra para plasmar la fundación de su soñado califato islamista.
Los ataques sistemáticos del gobierno norteamericano y sus aliados contra la cúpula y cuadros intermedios de Al-Qaeda durante los últimos años, redujo su capacidad para lanzar atentados como los del 11 de septiembre de 2001 e incluso algunos de menor impacto como los perpetrados en Kenia y Tanzania en 1998.
Sin embargo, la reducción de la capacidad operacional de la organización liderada por Osama Bin Laden, fue acompañada en paralelo por el crecimiento de una enorme cantidad de grupos yihadistas que recogían sus banderas y adoptaban sus estrategias y principales tácticas operacionales, convirtiendo a Al-Qaeda en un movimiento terrorista sin una estructura piramidal, pero con una importante y peligrosa capacidad para organizar y ejecutar atentados en numerosos países del mundo. Sobre todo, a partir del reclutamiento de ciudadanos europeos nacidos en países como Gran Bretaña y que constituyen una nueva y peligrosa camada de potenciales voluntarios suicidas.
La realidad es otra en este momento, porque el eje persa-libanés y el dúo Mahmoud Ahmadinejad/Hassan Nasrallah, han desplazado nuevamente el centro de gravedad del yihadismo global -incluyendo la atención y admirador de las “masas” musulmanas- a la órbita de los sectores más duros de la rama chiíta del Islam.
La dificultad para operar en la arena global por parte de Osama Bin Laden, acompañada por el crecimiento de la influencia regional y global de Irán -incluyendo Irak- y el éxito de las acciones del Hizballah en Líbano, han convertido a Al-Qaeda (Central) en una empresa de difusión de videos amenazadores que solo concreta atentados gracias a organizaciones y grupos simpatizantes, que toman sus banderas y accionan en su nombre, utilizado como un verdadero “franchising” del terror.
La reciente y amenazadora aparición del Dr. Ayman Al-Zahuahiri -arriba mencionada- no hacía presumir otra cosa que la proximidad de nuevas acciones terroristas de magnitud, que permitieran mantener las posiciones ganadas durante casi quince años.
Es en ese contexto que debe leerse el por qué y tal vez también quiénes y en qué medida se encuentran detrás de los atentados que fueron aparentemente neutralizados el pasado 10 de agosto.
EL SELLO INDELEBLE DE AL-QAEDA
No cabe duda alguna que los frustrados atentados contra las líneas aéreas anunciados por las autoridades británicas hubieran llevado consigo el sello indeleble de la red Al-Qaeda: ataques coordinados y lanzados simultáneamente, buscando el mayor número posible de víctimas y provocando una verdadera catástrofe humana y en las comunicaciones aéreas globales de consecuencias inimaginables.
Surgen sin embargo numerosas dudas con el correr de las horas; no tanto sobre la veracidad del hecho intento denunciado y hasta el momento evitado -el que deberá probarse fehacientemente para convencer a no pocos incrédulos-, sino muy especialmente acerca de los elementos que han intervenido en la concepción, planificación y desarrollo de las acciones que iban a culminar en ese gran golpe terrorista.
La veintena de arrestos producidos en Gran Bretaña y Paquistán podría ayudar a desentrañar aspectos claves que los expertos y analistas suelen utilizar para evaluar el calibre de las futuras amenazas y el perfil de las organizaciones que están en condiciones de lanzar ataques de tal magnitud.
Asimismo, determinar si Al-Qaeda (Central) y las organizaciones que forman parte de su “red de redes” intentarán enfrentarse al nuevo eje persa-libanés y, si en el marco de esa guerra cada día más evidente, habrá una competencia macabra por parte de los seguidores de ambos bandos, para determinar cuál de ambos asesina más víctimas inocentes en el escenario global.
Es que ese tipo de hechos constituye para los organizaciones terroristas de todo signo -sean seculares o religiosas- una especie de credencial indispensable para reclutar adeptos y captar fondos, claves para su crecimiento, poder y perdurabilidad en la arena donde desarrollan sus acciones
No resulta coherente sin embargo con el perfil secreto, inteligente, sofisticado y letal de la organización de Osama Bin Laden -por más jaqueada que se encuentre-, aceptar que un puñado de jovencitos recientemente convertidos al Islam, pueda pertenecer de manera plena -incluso a nivel de “soldados” (jerarquía más baja de Al-Qaeda)- a una estructura que se caracteriza por la aquilatada experiencia de sus cuadros.
Cierto es también que la mayor experiencia de cuadros duros hace aumentar el peligro de una detección temprana de planes de ataque; en consecuencia, resulta más efectivo contar con nuevas voluntades, ciudadanos/as de un país como el Reino Unido de Gran Bretaña, munidos de pasaportes aceptados en muchísimos países y con una apreciable capacidad de movimiento. Son estos los terroristas de última generación que más deben temer los organismos de prevención de actividades terroristas, pues son quienes han tenido un importante papel en los atentados lanzados en Londres en julio de 2005. También en el caso de Richard Reid, hijo de madre inglesa y padre jamaiquino, quien hace pocos años intentó volar un avión en vuelo con una bomba escondida en un zapato, que no llegó a ser activada.
El perfil que se advierte hasta el momento en los ataques abortados, es que se trata de una operación de gran magnitud en la que tal vez participen elementos combinados de Al-Qaeda (Central) y de al menos uno de los principales movimientos terroristas paquistaníes con redes propias en Londres y otras ciudades inglesas.
Salvo que el curso de las investigaciones en curso pruebe lo contrario, los nombres, antecedentes y edades de los principales involucrados que han sido publicados hasta el momento, sugieren que a diferencia del golpe de 2001, Al-Qaeda (Central) ha debido sumar el apoyo de otras organizaciones de su red, para planificar y coordinar la concreción de los ataques con explosivos líquidos a aviones en vuelo.
Si lo arriba indicado fuera finalmente corroborado, podrían ponerse en descubierto planificadores operacionales pertenecientes al Estado Mayor de Osama Bin Laden -como lo fue hasta su arresto Khaled Sheik Mohammed, factótum de los ataques de 2001 en EE.UU.-, accionando en estrecho contacto con comandantes de campo y redes pertenecientes a alguna de las principales organizaciones terroristas paquistaníes con mayor capacidad y experiencia en ataques terroristas.
En mérito a sus antecedentes y también a los lazos forjados durante la resistencia a la ocupación soviética de Afganistán con el núcleo fundador de Al-Qaeda en años posteriores, parecen en consecuencia acertados los indicios que conducen prima facie a Lashkar-e-Toiba (LeT), según fuentes cercanas a las investigaciones que se desarrollan en Gran Bretaña y Paquistán. Esta organización, que registra un record impresionante de atentados en la región de Cachemira y ciudades de la India -como el que se presume cometió poco tiempo atrás contra trenes en Mumbai (ex Bombay)-, mantendría estrechos contactos con instituciones y células basadas en Londres y otros lugares de Inglaterra.
Lashkar-e-Toiba es una organización con la capacidad suficiente para reclutar voluntades en las mezquitas y madrazas de países como Gran Bretaña y luego llevar esas “vocaciones” a Paquistán para su adoctrinamiento y entrenamiento, etapa en la cuál surgen los cuadros seleccionados para intervenir en ataques suicidas.
De acuerdo a fuentes de la investigación, el movimiento misionero islamista Jamaat Tabligh, aparece conectado con al menos uno de los sujetos implicados en los ataques a lanzarse recientemente contra las aerolíneas, lo cuál abre una nueva instancia para investigar este nuevo punto de contacto con Al-Qaeda o alguna de las organizaciones de su red.
Resulta adecuado sumar al presente trabajo las etapas que nacen en la identificación de potenciales reclutas y culminan con el lanzamiento de un ataque suicida, patrón que debe tenerse en cuenta durante la elaboración y desarrollo de las acciones preventivas, ya que es válido en cualquier país del mundo cuando de atentados masivos se trata:
Dirigentes e imanes islamistas detectan potenciales voluntarios.
Reclutas que pasan el primer “filtro” viajan a centros de formación donde se analiza y confirma su disposición para el suicidio.
Confirmada la disposición comienza el adoctrinamiento y entrenamiento del voluntario.
Creación de sentido de pertenencia a la organización, de camaradería y de amor al sacrificio por su líder.
Identificación y segregación del grupo.
Juramento de lealtad y video grabación de mensaje del suicida.
Asignación a misión suicida específica.
Entrenamiento del suicida, último reconocimiento del blanco y armado de la plataforma de ataque y los explosivos.
Llegada del suicida al país blanco y toma de control por parte del comandante de la operación. En operaciones menores el suicida puede pertenecer al país, como sucedió en Londres recientemente.
El suicida se mueve hacia el blanco y se autoinmola al detonar la bomba.
El comandante de la operación y su equipo se repliegan, permaneciendo en el país atacado o regresando a su base natural.
CONCLUSIONES
Dado que las investigaciones de los atentados que han sido recientemente abortados se encuentran en curso y que incluso el peligro no ha sido neutralizado, cabe solamente agregar las siguientes conclusiones:
· Las informaciones sobre los atentados en progreso difundidas por Scotland Yard y las medidas de prevención adoptadas, resultan lo suficientemente serias como para justificar la adopción de medidas excepcionales de seguridad observadas en aeropuertos británicos y de otros países.
· La pasada aparición pública del Dr. Ayman Al-Zahuahiri, segundo en la jerarquía de Al-Qaeda (Central) profiriendo numerosas amenazas, permitía presumir con antelación -como sucedió en anteriores oportunidades- que podrían registrarse ataques terroristas de gran magnitud, más allá de quienes los ejecutaran.
· El perfil de los elementos detenidos, como también el diseño operacional de los ataques, permite afirmar sin riesgo de cometer errores mayores, que además de Al-Qaeda existe al menos una organización terrorista de origen paquistaní involucrada en los ataques. La mencionada Lashkar-e-Toiba (LeT) debería ser considerada como el eslabón más próximo a algunas de las comisiones en que se divide la conducción de la formación liderada por Osama Bin Laden. Muy probablemente también, es la que ha cargado con la mayor parte de las responsabilidades en el caso investigado, aunque los frutos y méritos de su concreción hubieran quedado casi con seguridad en manos de la organización madre; especialmente, a partir de la aparición de Ayman Al-Zahuahiri.
· La juventud de los “soldados” terroristas detenidos en Gran Bretaña, llama nuevamente la atención sobre la falta de un control y monitoreo de las actividades de los misioneros islamistas que son los primeros en contactar potenciales “vocaciones”, para enviarlas luego a centros de formación y entrenamiento en países como Paquistán donde muchas de ellas se convierten en voluntarios suicidas. En este particular, resulta importante destacar que Londres y otras ciudades inglesas continuarán siendo el foco purulento de nuevas conspiraciones, como probablemente el blanco de más atentados, tal cual lo adelantó quien escribe estas líneas durante la conferencia pronunciada en el Centro de Oficiales de las Fuerzas Armadas (COFA), horas antes de los ataques del 7 de julio de 2005.
Además, cabe concluir:
· En caso de confirmarse fehacientemente que la inteligencia británica ha logrado penetrar la organización de Osama Bin Laden y evitado así la catástrofe masiva de varios aviones en vuelo, ello indicaría que Al-Qaeda (Central) ha perdido una de sus más importantes ventajas, como era y sigue siendo la necesaria conservación del secreto absoluto de las operaciones terroristas en curso y hasta el momento de su concreción.
· En la opinión de quien escribe estas líneas, la penetración que sugieren medios de prensa ingleses, sólo puede haber afectado algunos cuadros qaedistas en operaciones en Paquistán o tal vez solamente a células de Lashkar-e-Toiba.
· La sensible degradación de Al-Qaeda para lanzar atentados masivos de magnitud fuera del Medio Oriente con el uso exclusivo de sus propios recursos, hace presumir que el eje persa-libanés podría recuperar el liderazgo yihadista chiíta inaugurado por el ayatolá Ruhollah Jomeini, perdido durante algunos años a partir del surgimiento global de la organización de Osama Bin Laden.
· Aparece en el horizonte mesoriental la conformación de dos ejes contrapuestos de origen chiíta y sunnita. Este punto requiere un desarrollo ulterior.
· Los atentados que han sido frustrados, hubieran constituido un verdadero casus belli para la justificación de más guerras preventivas como las que propugna la “Doctrina Bush”, nacida a partir de los sucesos de 2001.
HORACIO CALDERON
(*) Cabe destacar que el autor del presente informe anticipó mediante un boletín (transmitido a los medios de comunicación el viernes 12 de agosto de 2005) que el 9 de noviembre de 2005 la red Al-Qaeda lanzaría un ataque terrorista en algún lugar del mundo; ese día varios atacantes suicidas atacaron blancos en Jordania, causando una elevada cantidad de muertos y heridos. Se utilizó para ello el estudio de patrones de conducta observados por formaciones yihadistas afiliadas a la red Al-Qaeda.
Por: fabian paez | General | Comentarios (0) | Referencias (0)