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Martes, 08 de agosto de 2006
Cuando Alperovich, el gobernador de Tucumán, asumió su cargo, no volvió a subir a un avión de línea. En ese momento me pareció bastante chocante de su parte, no solo porque es un signo de lejanía, de temor y de superioridad con el resto de los normales, sino por que en una provincia en la que muchos no tienen ni para comer, que el primer mandatario se de esos lujos, aunque lo haga con su dinero privado, es una bofetada para los que menos tiene y miran desde el suelo o el subsuelo como se van los días y las cosas no mejoran. Este año, la provincia decidió comprar un avión sanitario a 6 millones de dólares, con el objetivo de trasladar enfermos graves a Capital Federal. El tema es que también este avión sería para el traslado de funcionarios. Hasta el momento este objetivo se cumplió, pero nunca se traslado a un solo enfermo.
Esta actitud de hecho es criticable, pero cuando leo NOTICIAS de esta semana, veo que Alperovich solo se puso a tono con el resto de los mandatarios que tienen esta manía de mirar “DESDE ARRIBA, SOLOS Y LEJOS” del común de los mortales.
¿Como pensar que estamos en un nuevo tiempo político si las señales menemistas de la opulencia, la arrogancia y el despilfarro siguen intactas?
¿La fiesta es distinta si es kirchnerista o menemista?
Descarados. El hambre sigue dando vueltas. En la tierra, donde viven los seres humanos.
Por: fabian paez | General | Comentarios (0) | Referencias (0)